Archivo de agosto de 2016

Juegos Olímpicos por TV…

José Miguel Santibáñez Allendes

Profesor José Miguel Santibáñez Allendes Editor de www.Abe.cl

Vi parte de los juegos olímpicos, y sentí que viajaba en el tiempo… al pasado, al menos al siglo pasado… No, no tengo reclamo contra lo que ocurrió en Río, y antes de cualquier otra cosa, vaya un reconocimiento enorme a los deportistas chilenos que, contra mucha adversidad, logran llegar a una competencia así, e incluso lucirse avanzando en ella. Felicitaciones a ellos y ojalá que para el próximo evento, las cosas sean mejores y logren mejores resultados. Mal estaría que los criticara a ellos o el gran evento preparado en Río… Quizá algún día podamos hacer uno en Chile.

No, mi viaje en el tiempo, lo produjo la transmisión televisiva. Y no sólo por la larga lista de comentarios sexistas que encendieron las redes sociales (desde el leso que quería que las gimnastas mostraran más piel, hasta el inevitable comentario sobre si tal o cual mujer deportista estaba casada y tenía hijos). Tampoco fue la mentada foto del voleibol playa entre Egipto y Alemania que fue denominada “el choque cultural” por la diferencia en el vestuario sin hacer comentario alguno sobre la capacidad deportiva de las contrincantes, ni que se dijera que se publicó una versión censurada en un país musulmán (la alemana habría sido pixelada por la censura).

El viaje en el tiempo, fue resultado de una producción que, claramente, se quedó pegada en el tiempo. Es cierto que hoy tenemos televisión digital y que los canales transmiten en HD, pero claramente, la producción parece no haber cambiado mucho (o para bien) en los últimos 30 años. La televisión optó por un panel donde había uno que otro “experto” y, era que no, rostros televisivos incapaces de evitar los lugares comunes. Lo más lejos que llegaron, fue a enviar “noteros” que hacían “La Pregunta” a los ganadores de algunas competencias: “¿qué opina de Chile?

Pero se suponía que teníamos televisión digital, que la tecnología permite muchas más cosas que antes, que ya no dependemos de lo que, en ese momento, esté viendo un Carcuro o un Solabarrieta en sus monitores, para que el técnico de la transmisión nos envíe esa parte específica de la señal que ellos reciben. Menos cuando ocurre que simultáneamente hay a dos o más competencias en paralelo y mientras unos televidentes quieren seguir una (por ejemplo a Mo Farah en sus 10.000 metros) otro puede querer ver la otra (lanzamiento de jabalina o salto alto). Peor si además de tener una única señal, ésta se interrumpe regularmente para mostrar los “mensajes de sus patrocinadores” (comerciales) y estos son los clásicos comerciales de siempre (incluyendo, era que no, los de la teleserie que está empezando y reality que se acerca).

Uno esperaría que, con televisión digital, lleguen un conjunto de señales, que se puedan ver como pantalla de cámaras de seguridad, o varias imágenes simultáneamente (a una fracción de la pantalla, claramente) o que sea uno el que selecciona la señal específica que ve. Y que esa imagen es apoyada con información útil de expertos que saben de qué se trata cada deporte. Es cierto que había quienes sí sabían de que hablaban, pero eran los menos.

Quedan 4 años para los próximos juegos… veremos qué pasa entonces.

35 interfaces innovadoras según Xerox Parte 2

Gerardo Cerda Neumann, Director Escuela de Informática, Uniacc

Gerardo Cerda Neumann, Director Escuela de Informática, Uniacc

En un comentario anterior (http://escuelainformatica.uniacc.cl/wordpress/?p=2531) comentaba que me había llegado un link que presenta las 35 interfaces innovadoras según Xerox.

En dicho comentario destaqué dos de ellos: el primer mouse y la interfaz de “lenguaje natural”.

En esta ocasión quisiera compartir dos más: el dial rotatorio y la rueda del iPod.

Respecto al dial rotatorio cabe destacar el uso que se le dio para marcar las llamadas en los teléfonos más antiguos. Aquellos que somos un poco “mayores” recordamos que por mucho tiempo los teléfonos tenías un dial o rueda con los 10 dígitos que se hacían girar para marcar cada número. Si bien es cierto que los botones que aparecieron después eran más cómodos la realidad es que la tecnología inicial de los teléfonos se vio muy beneficiada por el dial rotatorio. Previo a esta tecnología había que llamar a una telefonista para pedir que esta conectara al que llamaba con el que iba a recibir el contacto (ese tipo de teléfonos sí que no los utilicé).

Adjunto una imagen de un teléfono antiguo que usaba dicha tecnología:

Si bien este dial fue reemplazado por los botones, tal como mencioné, de alguna manera “resucitó” con el reproductor de música llamado iPod. Esta maravilla tecnológica fue presentada por el fundador de Apple, Steve Jobs, el 23 de octubre de 2001. El dispositivo era simplemente un disco duro que permitía almacenar entre 2 y 164 GB de música y fue todo un éxito.

Se especula que gran parte del éxito se debió a la “rueda” que permitía reproducir, avanzar, retroceder y aumentar/bajar el volumen de la música. La imagen siguiente muestra dicha rueda y queda claro que es muy fácil de usar.

Además de un increíble diseño los iPod se caracterizaron por un material de gran calidad que lo hacía muy agradable al tacto.

Como pueden ver los discos y ruedas son fáciles de usar y permiten aumentar el éxito de cualquier dispositivo que los use.

Si quieren revisar la lista completa de las interfaces, pueden acceder al siguiente enlace (en inglés): https://www.xerox.com/en-us/insights/user-interface-examples

Monstruos de bolsillo, liberados…

José Miguel Santibañez Allendes

José Miguel Santibáñez, Profesor Ingeniería Informática Multimedia, Editor de www.Abe.cl

Pokemon (acrónimo del japonés “Poketto Monsutā” o Monstruos de Bolsillo) debe ser una de las sagas de juegos más exitosas de la historia. No es posible pensar otra cosa, un simple “videojuego” creado por Nintendo en 1996, no sólo tiene varias versiones (incluso para distintos tipos de consolas de la propia Nintendo) y sagas alternativas (spin offs) del juego, también evolucionó en una serie de televisión (que incluye películas), revistas (entiendo que sólo en Japón y USA) y un juego de cartas coleccionables. Y aunque no ha estado exenta de problemas (en 1997, en un episodio había un rápido cambio de colores rojos y azules que provocaron convulsiones en más de 600 niños japoneses) sigue vigente y con seguidores de casi todas las edades.

 

La historia no puede ser más simple. En un mundo similar al nuestro, hay pokemones silvestres, que al perder un combate pueden ser capturados en pokebolas. Los que salen a buscarlos, se van transformando en “maestros pokemones” y entrenan a estos pokemones (aquí ya son casi mascotas) para ir a pelear contra los de otros maestros. Un equipo especial (similar a un celular) llamado pokedex es capaz de identificar un pokemon al momento de fotografiarlo, y entrega información sobre sus capacidades (ataque, defensa) y nivel. Luego de una buena cantidad de combates ganados, un pokemon “evoluciona” en sus formas más poderosas (son 3 estados en total). El objetivo es tan simple como tener la mayor cantidad de pokemones, en sus estados más poderosos. De eso transcurren los juegos y la serie (cuyo punto alto, según algunos, son los villanos de opereta que en vez de recurrir al simple proceso de atrapar pokemones, quieren robarlos ya capturados).

Era sólo cuestión de tiempo, para que este videojuego traspasara el umbral a los celulares, y bajo la modalidad de realidad aumentada, es decir, usando el celular para “seguir” y “ver” los pokemones que están “ocultos” en nuestro entorno.

La idea tiene sus fanáticos (“por fin salen nuevamente a jugar al patio”) y sus detractores (“ni siquiera miran por dónde van”), y aunque efectivamente ha habido accidentes fatales, también se han contado anécdotas simpáticas, como la de los muchachos que luego de instalar el juego (los primeros días se podía en todo el mundo, hoy dado el éxito han necesitado dividirlo geográficamente para soportar la cantidad de usuarios) salieron a buscar pokemones tarde en la noche, los vecinos se asustaron de ver “vagos con celulares tomando fotos a sus casas” y llamaron a la policía, luego de muchas explicaciones, se habría entendido que era sólo un juego “inocente” y les dejaron ir, no sin antes recomendarles “que para la próxima manifestación les lancen pokebolas en vez de piedras”. Otra historia contaba que un señora acude a abrir la puerta y encuentra a un par de niños (chica y chico) que le explican que según el juego hay un “pikachu” (uno de los personajes emblemáticos de la serie de televisión) en el patio y solicitan permiso de para entrar a capturarlo. La mujer se emociona, se ve reflejada en la inocencia y esperanza de la niña… y da un portazo, instala el juego y sale al patio a capturar a Pikachu… Dicen que también el ejército de USA ha usado el juego como “gancho” publicitario “si quieres capturar pokemones por todo el mundo, ven con nosotros y te llevaremos”.

Pero sin dudarlo, uno de los usos más inesperados de este juego, ha surgido de la mente de quienes intentan sensibilizar por los niños en Siria y otros países con conflictos armados, las fotos de esos niños, con “pokemones” a su alrededor y mensajes del tipo “ven a salvarme” han llegado a las redes sociales con ese fin, y desde allí se difunden a otros medios.

Hay quienes esperan que otras series igualmente (o más) exitosas también lleguen a los celulares, el día que se pueda instalar un “radar del dragón” para buscar las siete bolas cual Dragon Ball y se pueda uno encontrar con algunos de sus personajes (Goku, Vegeta, Piccolo) terminarán de salir de sus cuartos los videojugadores. Claro que lo difícil, sobre todo con la cantidad de jugadores adultos involucrados, será “que se entren antes de que oscurezca y tengan cuidado con los automóviles”.

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