Archivo de abril de 2016

De inundaciones y otros desastres naturales…

José Miguel Santibañez Allendes

José Miguel Santibáñez, Profesor Ingeniería Informática Multimedia, Editor de www.Abe.cl

 

Juanelo y las inundaciones

Juanelo y las inundaciones

 

Ya antes, he recurrido a @Juanelo para ilustrar algún punto.

 
Y parece increíble, que en pleno siglo XXI, en nuestra ciudad más poblada, ocurran cosas así. En términos simples: una lluvia más copiosa de lo habitual, los dos principales cauces fluviales intervenidos por obras “para mejorar las condiciones de vida de los chilenos” y en concreto, una ciudad inundada (con comerciantes que lo han perdido todo) y con emergencia por servicios básicos cortados (principalmente agua) que según se indicó, afectaba a casi todas las comunas de Santiago.

La televisión reaccionó de inmediato, las imágenes aéreas eran impresionantes, al punto en que más de alguien se “perdió” al intentar identificar que correspondía al río original y que parte a las calles inundadas (se echó de menos un mejor uso de los drones que demarcaran mejor los entornos). Aunque claro, hay quienes reclaman que si no hubiese sido en providencia (una de las comunas “ricas” de la ciudad), el despliegue habría sido ínfimo (la diferencia contra el incendio del mercado de Temuco, es notoria).

Las explicaciones de la concesionaria Costanera Norte, resultan poco creíbles. Mal que mal, es cierto que se les puede haber indicado que el canal tenía que tener una determinada capacidad (80 m3 por segundo) y que al final el río haya llevado un 50% más de agua, pero es un río, la naturaleza lo creó precisamente para eso: para que por ahí se canalicen las aguas lluvias…

En el otro cauce (el del Río Maipo) nuevamente se elevó la isoterma 0 (el nivel de altura donde en vez de llover ya nieva) y eso más labores que también intervienen el mismo cauce del río, incrementó la turbiedad del agua, y significó dejar sin servicios básicos a la gran mayoría de las comunas de la capital, lo que conllevó la suspensión de clases y de todas aquellas actividades donde no se pudiera garantizar la disponibilidad de agua potable y/o alcantarillado.

Es frustrante que la ciudad haya acogido tan alegremente el “día de vacaciones” que significó el tema, aunque parece que no aprendemos de nuestros errores.

El río Mapocho, cada cierto tiempo, hace este tipo de “gracias”, y la recomendación es siempre la misma: si el río tiene cierta capacidad histórica (calculable por el cauce) entonces hay que estar preparado para esa llegada.

La historia de la isoterma en el Cajón del Maipo, tampoco es nueva. Y eso parece ser el gran motivo de la suspensión del servicio de agua potable: el aumento de lluvias (en vez de nieve) desplazó mayor cantidad de tierra, aumentó el nivel de “turbiedad” del agua y eso la hacía menos potable. Ya pasó antes y se suponía que la empresa iba a mejorar el tema. No sé cuánto se hizo realmente, pero no fue suficiente. Además, y hay que decirlo, aparentemente las condiciones climáticas del sector eran muy malas y los enviados a cubrir las notas, conocían menos el terreno. Las imágenes fueron bastante menos, y en lo personal nunca vi una imagen mostrando la captadora de aguas. Sólo un paso nivel que habría tenido víctimas fatales, pero nada del principal evento contra la ciudad.

Mención aparte merecen los que yendo por el túnel de la costanera norte, se encontraron con la ola que los inundó. Afortunadamente salieron con vida, pero no gracias a los sistemas de información de dicha autopista, que en lo personal y cómo usuario habitual de esa costanera, me parecen absolutamente deficientes.

Ya es hora que nos empecemos a tomar más en serio.

Uber ¿alles?

José Miguel Santibáñez Allendes

Profesor José Miguel Santibáñez Allendes Editor de www.Abe.cl

Aún recuerdo la conmoción causada por el escrito del entonces presidente Piñera… Y es fácil recordarlo en medio de la polémica causada por la empresa transnacional Uber que ofrece “un medio de compartir vehículos particulares”, lo que se traduce en la práctica, en un sistema alternativo de taxis.

 

Creo importante hacer algunas precisiones para entender bien la situación:

Lo primero es decir que tanto Uber como Cabify son servicios donde hay una empresa (transnacional) que ofrece la plataforma de soporte (el sistema para que opere la APP correspondiente) y personas que, ya sea ofrecen sus servicios como transporte para otras personas, o requieren ser transportados. Adicionalmente, estos servicios informan tarifas antes de recoger al cliente (siendo bastante habitual que uno sepa de antemano, cuanto le van a cobrar)- Entre Uber y Cabify una diferencia importante, es que el segundo solicita conductores profesionales, mientras que el primero ofrece a cualquiera con auto propio, el poder hacer de conductor.

Por el otro lado de la conmoción, están los taxistas, quienes hoy debieran cumplir con una gran cantidad de regulaciones (cupo taxi, licencia de conductor profesional, características de vehículos, sistemas de taxímetro, mayor cantidad de revisiones técnicas, etc.).

Siendo claros, la gran mayoría de los taxistas son gente honesta que cumple con todos estos requisitos, pero hay una cantidad minoritaria pero importante que le hacen mala fama a todos: los que engañan a clientes (esta semana en las redes sociales había una foto de un “comprobante” de un taxi que habría recorrido “68” kilómetros en 20 minutos, desde el Costanera Center hasta el centro de Santiago, cobrándole más de $40.000 al turista argentino al que timaron); los que no hacen carreras “cortas” (si Ud. va a un terminal de buses o a un mall, muchos de los que ahí están “independiente de lo que marque el taxímetro, no hacen carreras por menos de $XXXX”, siendo XXXX no menor a $3.000.- o que derechamente no van a ciertos barrios); los que asaltan (aquí hay un punto de discusión, no se sabe si son taxistas que asaltan o ladrones que se robaron el taxi y lo usan para tomar pasajeros a los que asaltan bajo amenaza de golpes con palos… incluso los que primero pegan y luego asaltan). Lo anterior sin olvidar el común problema que tienen para dar vuelto (y la cantidad de veces que se lo auto-donan a la fundación “ellos mismos”) ni la variopinta colección de juguetes y olores que se puede encontrar en más de un taxi, llegando a ser ofensiva a la vista o el olfato…

Así, no es raro que más de un usuario haya decidido abandonar a los taxis y se pasan al uso de estas plataformas.

Curiosamente, estas plataformas han entrado en el mercado con una fuerza que nunca tuvieron los radio taxis. Incluso pese a que existen algunas plataformas (“safer taxi”, “taxi amigo”) que funcionan con taxis formales, en la práctica la visión de los usuarios (me incluyo) es que no están realmente organizados para prestar un buen servicio. Y claro, así la tentación de pasarse a la nueva plataforma, es muy grande.

Por supuesto, hay otros involucrados: desde el gobierno, quienes cobran los impuestos, están preocupados por el tema, y claramente del lado de los taxistas; mal que mal, con todo lo que les cobran (dicen que hoy, un cupo de taxi, se cotiza en más o menos 5 millones). Un monto no menor, para estar viendo como hay competencia que no paga eso.

Pero hay también algunas componentes económicas: hay quienes reclaman que al ser una transnacional, aun pagando los impuestos locales pertinentes, están retirando dinero del país, lo que se podría traducir en una reducción general de la economía (ese dinero retirando por la empresa, no vuelve al país).

Hay también una componente tecnológica/humana adicional, al menos Uber ha indicado que esperan poder cambiar de autos con chofer a autos autónomos como el de Google. Si eso ocurre, dejarían a todos los actuales conductores sin trabajo…

En plena era de las apps, resulta extraño que no haya sido posible la masificación real de las que utilizan vehículos que son taxis legales. Al menos teóricamente, safer taxi debiera ser tan bueno como Uber… Pero Uber crece con más velocidad, tiene costos aparentemente menores y se promocionan mucho mejor…

Quizá el problema está en las formas. Al menos las de mostrar que se presta un servicio adecuado. Y en eso, las manifestaciones de los taxistas en calles del gran Santiago, han sido contraproducentes.

No Sólo no han generado simpatías, sino que han generado molestia. O al menos así reaccionaron las redes sociales…

Ingeniosa campaña del antivirus Avast

Director Escuela Ingeniería Informática de Universidad Uniacc

Mg. Gerardo Cerda Neumann Director Escuela Ingeniería Informática de Universidad Uniacc

 

 

 

Hace uno días compartí la experiencia de estar un año sin antivirus “de pago” (http://goo.gl/n7BSkQ). Por esa razón esta semana quise probar la última versión de Avast y por esa razón desinstalé AVG.

 

 

La descarga e instalación fue muy rápida. La novedad estuvo en un mensaje que me indicaba que estaba disponible “mi regalo”.

 

Al revisar dicho regalo encontré el siguiente mensaje:

Ingeniosa campaña de Avast

 

Entonces tuve la oportunidad de comprar por $ 3.990 el antivirus por el año. No la acepté, pero debo decir que me pareció una idea muy ingeniosa para vender su producto. Es una manera muy práctica de ofrecer el producto a un monto muy bajo pero que al multiplicarse por los cientos de miles de personas que lo prueban gratuitamente puede generar un ingreso muy significativo.
Interesante técnica y digna de imitar.

Tecnología y Democracia

José Miguel Santibáñez Allendes

Profesor José Miguel Santibáñez Allendes Editor de www.Abe.cl

 

Al asumir como presidente del Senado, Ricardo Lagos Weber pronunció un discurso con un contenido “lapidario”, según consignó La Tercera: “Nuestra democracia representativa no alcanza a hacerse cargo de los cambios de nuestra sociedad”. Se refería, según explicó, a que “la voz de la sociedad se expresa de manera permanente y con mucha más fuerza” a raíz de las herramientas de participación que permiten las nuevas tecnologías. El ciudadano de hoy es y está mucho más informado. Exige ser considerado en cuanto persona; y, como todos somos iguales en dignidad y derechos, reclama que su opinión se tome en cuenta.

Es necesario, señaló Lagos Weber, buscar la manera de enfrentar “el cambio de época, el cambio de paradigma político” y el “cambio de exigencias ciudadanas”.

Tenemos claro que somos cuestionados, y al mismo tiempo estamos conscientes de que somos nosotros los responsables de dar una solución”, sostuvo. Para ello, entre otras ideas, propuso introducir el “referéndum revocatorio” en nuestra legislación.

La idea ya había sido planteada anteriormente pero sin mayor eco. Es evidente que esta vez, al hacerla en el momento de asumir como presidente del Senado, tuvo mayor impacto. Hay que recordar, además, que es lo que busca en estas misma fecha, la oposición venezolana y es lo que pretenden los opositores a Dilma Rousseff en Brasil.

Primero en Venezuela y ahora en Brasil, los adversarios de los gobiernos respectivos han demostrado que se pueden organizar con fuerza inusitada mediante las redes sociales. Pero, también, aunque logren sus objetivos, su futuro es muy incierto debido a que no tienen una organización tradicional que los respalde. El descontento no es nuevo, pero, como dijo Lagos Weber, hay una mecánica que es el resultado de las nuevas tecnologías en uso. Todos estamos bajo su mirada. Las autoridades deben cuidarse de cámaras y micrófonos indiscretos; los delincuentes pueden ser grabados por equipos de seguridad aunque no sean aprehendidos; hay personas que desconfían de todo, incluyendo los globos de vigilancia. Se genera, en suma, un frenesí de alarmas que no pocas veces equivocan el blanco, pero que ya son parte de nuestra cultura.

La influencia de la omnipresente sociedad de la información en el ejercicio democrático no ha sido comprendida del todo. Políticos y analistas siguen pensando en términos tradicionales lo que les impide anticiparse a esta avalancha tecnológicamente generada. Incluso algunos –como ME-O- podrían tener claro el diagnóstico pero todavía no miden su real alcance. Parece que no tienen conciencia de que la verdad y la honestidad siguen siendo valores vigentes.

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