Archivo de mayo de 2012

Buen uso y mal uso de los códigos QR

Gerardo Cerda Neumann

Gerardo Cerda Neumann, Director Escuela de Ingeniería Informática Multimedia UNIACC.

Hace un tiempo que los códigos QR se han ido constituyendo en algo cada vez más cotidiano.

Según Wikipedia (http://goo.gl/tQu8) “un código QR (quick response barcode, «código de barras de respuesta rápida») es un sistema para almacenar información en una matriz de puntos o un código de barras bidimensional creado por la compañía japonesa Denso Wave, subsidiaria de Toyota, en 1994”

El objetivo de estos códigos es permitir que su contenido se lea a alta velocidad y se despliegue, por ejemplo una página Web asociada. Si bien se empezaron utilizando para la gestión de inventario se han popularizado en diferentes ámbitos. Actualmente se pueden descargar muchas aplicaciones, por ejemplo del AppStore del iPhone que permiten leerlos.

Uno de los principales usos ha sido en publicidad, tal como se explica en la siguiente noticia “Tienda coreana utiliza códigos QR para aumentar sus ventas en horario de almuerzo”, publicada en el sitio de FayerWayer http://goo.gl/FQI1P.

Se menciona que se usaron códigos QR tridimensionales puestos en la calle para que a las horas de almuerzo (entre 12:00 y 13:00) según la posición del sol se activaran los códigos QR. Los sorprendidos clientes de la tienda Emart (equivalente al Walmart de Corea del Sur) tuvieron acceso a todo tipo de ofertas. Esta estrategia comercial le permitió a la tienda aumentar sustantivamente las ventas en las horas en que tradicionalmente estas bajaban.

Fuente: www.fayerwayer.com

Pero así como hay buenos usos de los códigos QR también ocurre todo lo contrario. De eso cuenta el artículo publicado en el Blog de Sebastián Cisterna Araus que lleva por título “6 maneras erróneas de usar un código QR” http://goo.gl/wbGbP

En dicho comentario se listan varios usos erróneos entre los que cabe destacar:

  1. Colocarlo en un fondo oscuro.
  2. Colocarlo en algo que se mueve.

  1. Colocarlo en algo cuando es el posible lector es el que se mueve.

 

Como se puede ver es posible pensar en muchas aplicaciones distintas que nos faciliten la vida.

Dioramas SCL2110 la visión de Santiago de Chile de nuestro Decano

por Gerardo Cerda Neumann, Director de la Escuela de Ingeniería Informática Multimedia.

Me llegó un artículo que publicó nuestro Decano, Rodrigo Tisi, en la revista ARQ 80 sección “Obras y Proyectos”. El título de dicho artículo fue DIORAMAS SCL2110 y lo que presenta es una exposición realizada por Rodrigo para el Bicentenario del 2010. El trabajo, hecho con mucha tecnología, permitió mostrar cómo podrían ser las ciudades de Santiago y Valparaíso para el año 2110. El resultado fue muy bien recibido por la comunidad al poder imaginar los espacios públicos en una época en la cual ninguno de nosotros va a estar. La obra permitió expresarse a muchos artistas y arquitectos internacionales entre los que cabe destacar a: Vito Acconci, Diller Scofidio + Renfro, Bernard Tschumi, LOT-EK, Rose Lee Goldberg y Alfredo Jaar. Para resolver estos dioramas se trabajó con ingenieros electrónicos, mecánicos, artistas interactivos y diseñadores gráficos.

A continuación incluyo algunas imágenes para que se entiendan mejor los dioramas:

Además de destacar este trascendental logro de nuestro Decano, ¿por qué es importante para nuestra Escuela de Ingeniería Informática Multimedia?

Simplemente porque nos permite entender el gran aporte que podemos y debemos realizar a esta nueva Facultad de Arte, Diseño, Arquitectura y Tecnología Aplicada. Desde el quehacer de la Informática debemos ser capaces de imaginar una nueva realidad donde la Tecnología sea un aporte central que facilite la comunicación de todo tipo de mensajes. Ese es nuestro desafío y lo enfrentaremos entre todos.

Google Chrome es el navegador más utilizado en el mundo

Fuente: Redusers

Luego de años de crecimiento sostenido a la sombra de Internet Explorer, Chrome  finalmente se coronó como el navegador más popular con una cuota de mercado global de 32,76 por ciento, contra el 31,94% obtenido por el browser de Microsoft, de acuerdo con las cifras provistas por el sitio de estadísticas StatCounter.

La foto es distinta a la de un año atrás, cuando Internet Explorer era el dominador del mercado con el 43 por ciento, seguido por Mozilla Firefox (29%) y Chrome (19 %). En la actualidad, el producto de Google ganó 13 por ciento, en tanto que IE perdió 12% y Firefox alrededor del 4%, registrándose una cutoa de 25 por ciento para el “Zorrito“.

No obstante, IE sigue siendo muy importante en Estados Unidos, donde IE todavía conserva el liderazgo con el 37%, mientras que Chrome y Firefox siguen detrás, con el 23 y 22 por ciento, respectivamente.  Los datos de StatCounter se basan en el rastreo de 15.000 millones de páginas web de alrededor del mundo.

¿Cuanto habrá influido Html5 y css3 en esta nueva fotos de los navegadores mundiales.? ¿Que opinas tú.?

El Método Científico

Jose Miguel Santibanez

Jose Miguel Santibanez Editor de www.Abe.cl

Esta semana, a propósito de algunos problemas de confiabilidad de sensores y motores, discutíamos el llamado “Método Científico” con mis alumnos de robótica. El problema en robótica (y en otras disciplinas) surge particularmente en los sensores utilizados: detectores de distancia, que operan bajo el mismo principio de los radares y se ven afectados por distintos elementos; detectores de colores que se ven afectados por la luz ambiental o detectores de sonido que escuchan y se confunden en laboratorios que no están completamente aislados acústicamente… Y esos sensores son los llamados a reducir la incertidumbre respecto de lo que está haciendo el robot, por lo que se necesita poder confiar en ellos.

En términos biológicos, ocurre algo similar. Nuestros ojos no siempre nos entregan información completamente confiable (desde ilusiones hasta fallas visuales como miopía y otras). Lo mismo con nuestros oídos (ya lo sabemos los que usamos audífonos).

En cualquier caso, aparece el método científico como una herramienta básica para ayudar a validar lo registrado por los sensores (robóticos y humanos). En su versión más simple y sencilla, se establecen experimentos que deben cumplir dos condiciones precisas y directas: ser repetibles (es decir, se puede volver a hacer para verificar los resultados) y deben ser refutables (es decir, se pueden hacer experimentos contrarios, para intentar probar que la teoría no funciona). Por supuesto el método tiene muchos más elementos (establece etapas: observación, inducción, hipótesis, experimentación, demostración o refutación y tesis) pero lo más básico, se traduce en reproducibilidad y refutabilidad.

En el caso de la robótica, las propuestas de sensores son sometidas a múltiples pruebas, hasta que se determina su nivel de confiabilidad, precisamente porque las pruebas son repetibles y bajo entornos controlados. Se coloca el sensor de distancia, se coloca un obstáculo a una distancia premarcada y se revisa lo que marca el sensor. Mientras más veces se haga, mejor será la medida de confiabilidad.

El problema surge, cuando los experimentos no son reproducibles, y la pequeña gran diferencia entre “repetir” y “reproducir”. La idea de reproducir un experimento, pasa por controlar  adecuadamente las variables que influyen en la medición. Por ejemplo, en el sensor de color, el uso de luz natural (sol) o artificial (lámparas de distintas especies) tiene un efecto directo sobre el resultado de la medición. Siempre en robótica, se usa el principio de la calibración (presentar un patrón conocido, para que el sensor se ajuste a las condiciones). El otro problema, el de la falseabilidad del experimento casi no se presenta en robótica: casi siempre es posible hacer la prueba contraria.

Por supuesto, la conversación pasó, desde la robótica hacia la vida en general, seres humanos incluidos. La pregunta sobre la reproductibilidad de los experimentos, llevó a analizar los conceptos de “experimento ciego”: aquél donde existe dos grupos, el de experimentación y el de control, y los participantes no saben a cual pertenecen, lo que permite, además, aplicar la refutabilidad del experimento (si  el grupo de control presenta los mismos resultados, entonces la teoría falla); y también el de experimento “doble ciego” (usado en medicina, donde los que aplican el experimento, tampoco saben quien forma parte del grupo de experimentación y quien del de control). O incluso el “triple ciego” (tampoco lo saben los que hacen los análisis, para que no “busquen” resultados diferentes).

Y por supuesto, también a temas como los de la serie “psíquicos”, o los que anuncian temblores, terremotos y otras situaciones apocalípticas; junto con la recurrencia de referirse al método científico como forma de dirimir si los psíquicos o los que anuncian movimientos sísmicos, son o no fiables. Incluso los que pretenden demostrar que “en esa determinada situación, otros lo habrían hecho mucho mejor”.

El problema, es que no todo es susceptible de ser contrastado o refutado con el método científico.

La posibilidad de reproducir un experimento, queda sujeta al control que se puede tener de las variables que influyen. Lo mismo es necesario para poder refutar adecuadamente… Hay áreas donde no es posible aplicarlo, ni tendría sentido. En ellas, queda simplemente la confianza que uno decida entregar: desde agoreros hasta cadenas de oración, pasando por gente que ve auras o duendes en las casas. Incluso al momento de decidir si determinada persona lo habría hecho mejor o no. En cualquier situación donde sea fácil ser “el general después de la batalla”, el método científico no ha llegado a ser aplicable.
Pero lo interesante del mismo método, es que mientras no se pueda refutar a ciencia cierta, el método admite la posibilidad, admite la búsqueda de nuevos experimentos que ayuden a discriminar si lo que se propone es o no científicamente demostrable.

Quizá por eso, es que me gusta tanto la robótica…

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