Archivo de febrero de 2012

Comercio Electrónico: 15 años de vida digital

José Miguel Santibañez

José Miguel Santibáñez publicado en: www.abe.cl

Hace 15 años, se iniciaba la que sería la fiebre de oro de la industria digital: el gran crecimiento de los emprendimientos “.com” sustentado en la idea de que este “nuevo” sistema comunicacional (la Internet) iba a ofrecer grandes posibilidades a empresarios visionarios. La “burbuja” -como se la conocería posteriormente- duró pocos años, y en octubre del 2002, los índices económicos de las empresas “.com” habían vuelto a los niveles del año 1996. Al igual que las originales fiebres del oro (varias dependiendo del lugar y fecha donde ocurrieran, entre  1848 en California hasta 1898 en Alaska, pasando por Chile y Tierra del Fuego entre 1893 y 1903) muchos emprendedores (de antes que la palabra se usara como nuevo término políticamente correcto para referirse a todos los empresarios) intentaron agarrar su tajada del negocio y -en el caso del comercio electrónico y las empresas .com- hicieron que el valor transado en las bolsas de comercio, se incrementara de manera mágica hasta alcanzar al menos 4 veces el valor inicial… Para -una vez pasada la fiebre- volver a caer a sus valores originales, dejando a unos pocos muy enriquecidos, a algunos muy empobrecidos, y a una cantidad no menor de escépticos que dudaron (y dudan) mucho antes de invertir en empresas digitales. Claro, el problema de la burbuja .com, es que más que múltiples modelos de negocio (es decir, una apuesta por empresa) creyeron que bastaba replicar el modelo inicial: “hacemos un sitio Web, la gente lo visita y ganamos millones gracias a la publicidad que vendemos”. Y claro, desde 1995, cuando los primeros internautas jugábamos a conocer los pocos sitios Web existentes aún antes que Yahoo! los listara en su directorio, a finales del 2000, donde miles de empresas tenían sus sitios Web y pensar en visitarlos todos, terminaba con la conclusión lógica de “es una locura intentarlo siquiera”, el modelo inicial se desmoronó. Sólo pocas empresas han subsistido (incluso algunas han crecido) en función de ese modelo.

Pero junto con la caída de ese modelo, se consolidó lentamente el modelo alternativo: el Comercio Electrónico. Viendo las opciones de la incipiente globalización y aprovechando la cultura establecida en EE.UU. de venta por catálogo/correo (que se sostenía no sólo por buena fe, sino porque el engaño usando correo, es un crimen federal en EE.UU.), el comercio en base a Internet fue creciendo de manera sostenida. En algunos casos, hubo mucha buena suerte (se suele citar como caso de consolidación de Amazon.com la masiva distribución previa a Navidad de la tercera entrega del libro de Harry Potter, donde los camiones llegaban de la imprenta, descargaban en el patio donde habían mesones para envolver libros para regalo, colocarles etiquetas de destino y embarcarlos en los camiones de distribución, actividad sólo posible gracias a que al nieve tardó en caer en las oficinas de Amazon) y, de manera un poco más tardía, la aparición de las ventanillas electrónicas de distintos organismos públicos que simplifican la realización de trámites y extienden los horarios (en Chile, el paradigma es el Servicio de Impuestos Internos). Y eso, por supuesto, de la mano de los organismos bancarios que ayudan a acelerar el intercambio con el uso de tarjetas de crédito / débito o -simplemente- transferencias bancarias.

Sin embargo, luego de 15 años de estabilidad, el proceso parece estar un poco estancado. Es más, si bien todo el pago de cuentas es muy cómodo y eficiente por la red (salvo porque a veces olvidamos las fechas de vencimiento), las compras, en general, no constituyen una “rica experiencia de usuario”. Quizá, como usuarios -y envueltos por las redes sociales- nos hemos vuelto más exigentes, pero salvo algunas excepciones, el sistema de comercio electrónico “B2C” (es decir: Negocio A Consumidor Final) no ha tenido grandes avances desde que crearon el “carrito de compra” (hace aproximadamente 15 años). Es cosa de ver cualquiera de las tiendas en línea: la distribución es similar a la de un supermercado: los productos están acomodados por tipo (“departamentos” es la palabra apropiada en las grandes tiendas) y desde allí a mirar productos, donde puede ordenar por precio o por marca… No importa si es una librería, un distribuidor de artículos para construcción, una viña, un supermercado o una gran tienda, el modelo es el mismo.

Y el problema es que Internet SÍ evoluciona. Las redes sociales no sólo nos acercan con nuestros familiares y amigos, también nos muestran lo que está pasando en otras partes. Desde la consagración de Tumblr.com y su uso como plataforma para compartir contenidos: fundamentalmente fotos y videos; pasando por los nuevos “memes” o imágenes de significado “universalmente difundido a través de la misma red”; los internautas hemos visto cada vez más tecnologías al servicio de los usuarios, junto con gran cantidad de productos y servicios que sólo están disponibles en algunas partes del mundo, pero cuya publicidad llega a todos lados (no está demás recordar el meme “shut up and take my money”, tomado de la serie de televisión: Futurama).

El punto principal, es que faltan elementos importantes para que el comercio electrónico siga evolucionando junto a la red. Entre otros:

Un sistema eficiente para negociar productos de stock reducido (por ejemplo: donde y como ofrecer libros de colección) o contratación de servicios (por ejemplo: maestro gásfiter). Lamentablemente, no se me ha ocurrido solución que ofrecer en esta columna (salvo por un modelo que simplifique la integración de múltiples oferentes; de manera similar a los sistemas de remates on line, pero orientado a empresas y particulares con negocio constituido)
Sistemas de pago simplificados y de bajo costo. Se entiende que la tarjeta de crédito o débito tradicional, que permite transacciones de varios millones, debe tener restricciones; pero la evolución del comercio electrónico requiere una herramienta que simplifique transacciones de hasta $100.000.- (por dar una cifra). Ya antes propuse un “monedero electrónico” y luego, con la aparición de las “cuenta RUT”, algunos creímos que sería la solución, pero entre tanto requisito propio de entidades bancarias, el sistema no ha prosperado como solución (ahora Facebook está proponiendo un sistema propio).
Integración activa del público adolescente (nuevamente, más que complicar el proceso para evitar daños, se sugiere limitar la cantidad de daño posible, con cuentas que tengan límites efectivos; y si por algún motivo, se deposita más del límite, que el excedente se mueva a una cuenta de ahorro u otro instrumento similar)
Simplificación de los procesos de transferencia, por integración, por ejemplo, del código QR (estos códigos de cuadrados que contienen información que se puede leer desde distintos teléfonos con cámara)
Simplificación del proceso de identificar las restricciones a la venta local  e internacional de productos (y ojalá la simplificación de dichas restricciones). Pero al menos, y en principio, el concepto de información unificada en cuanto a restricciones para importación, exportación y venta local.

Comentarios y opiniones Gabriel Ugarte

por Gerardo Cerda Neumann

Nos pareció interesante compartir los comentarios que ha hecho nuestro  alumno Titulado Gabriel Ugarte Ferruz. Gabriel, pese a su juventud, tiene una larga experiencia profesional lo que se refleja en su curriculum.

Seleccionamos 2 de sus comentarios:

El primero se refiere a como mejorar la atención de los clientes mediante la tecnología:

http://goo.gl/JL4LO 

El segundo se refiere ala importancia de los contactos en las Redes Sociales:

http://goo.gl/dmovf

Si quieren conocer más a Gabriel o contactarlo lo pueden hacer en Linkedin:

http://goo.gl/qTULh 

 

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